El copago es el porcentaje del gasto veterinario que asumes tú cada vez que usas el seguro, además de la cuota mensual. Es habitual encontrar copagos de entre el 10% y el 30% en pólizas con este sistema.

La ventaja es clara: a cambio de asumir parte del gasto en cada uso, la cuota mensual suele ser entre un 15% y un 25% más barata que una póliza equivalente sin copago.

El riesgo aparece en tratamientos caros: un 20% de copago sobre una cirugía de 2.000€ son 400€ de tu bolsillo, una cantidad nada desdeñable en el peor momento posible.

Como regla general, una póliza sin copago suele convenir más si tu mascota pertenece a una raza de riesgo o si prefieres previsibilidad total de gasto; una póliza con copago puede compensar si buscas ante todo cuota mensual baja y asumes cierto riesgo puntual.

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