Una enfermedad preexistente es cualquier condición que tu mascota ya tenía, o que ya mostraba síntomas, antes de la fecha de contratación de la póliza, incluso si no se había diagnosticado formalmente en ese momento.
Esto significa que si tu perro cojeaba ligeramente antes de contratar el seguro, aunque no supieras por qué, la aseguradora puede alegar preexistencia si después se diagnostica displasia de cadera, incluso si el diagnóstico llega meses después de la contratación.
Para evitar sorpresas, algunas aseguradoras piden un chequeo veterinario previo a la contratación, mientras que otras se basan en el historial clínico que puedan solicitar en caso de reclamación.
La mejor forma de minimizar este riesgo es contratar el seguro lo antes posible, idealmente de cachorro y con la mascota sana, y guardar copia de todos los informes veterinarios desde el primer día por si algún día hace falta demostrar cuándo empezó realmente un problema.
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Ver precios orientativosContenido informativo elaborado a partir de información pública. No constituye asesoramiento en seguros, jurídico ni veterinario. Los precios y coberturas son orientativos y pueden cambiar: verifica siempre las condiciones vigentes con la aseguradora. Tu Mascota Protegida no es aseguradora, corredor ni agente de seguros. Más sobre quiénes somos y cómo trabajamos.